En un bol, batimos 2 huevos con 1 taza de azúcar glas hasta obtener una mezcla esponjosa. Agregamos 1 taza de aceite y 1/2 taza de miel. Mezclamos bien.
En 1 taza de harina, añadimos 1 cucharadita de bicarbonato y 2 cucharaditas de canela. Mezclamos y añadimos a la mezcla de huevos, batiendo bien.
Agregamos el resto de la harina (aproximadamente 600 g) gradualmente hasta que la masa se despegue de las manos. Envolvemos la masa en film transparente y dejamos en el refrigerador durante 30 minutos.
Estiramos la masa y cortamos figuras con moldes. Colocamos en una bandeja sobre papel para hornear y horneamos en horno precalentado a 170 grados durante 7-8 minutos. Dejamos enfriar completamente.
Preparamos el glaseado: en un bol, mezclamos 500 g de azúcar glas (tamizado dos veces), 2 claras de huevo, 2 cucharaditas de maicena y 2 vainillas. Batimos a baja velocidad durante 3 minutos.
Agregamos 2 cucharaditas de jugo de limón y batimos un minuto más. Cubrimos el glaseado con un paño húmedo y dejamos en el refrigerador durante 30 minutos.
Dividimos el glaseado en recipientes según los colores deseados. Coloreamos con colorante y decoramos las galletas. Dejamos que el glaseado se endurezca.